Dicen que, en un tiempo anterior al tiempo, en las tierras de la Patagonia sólo existÃan la soledad y las sombras y el caos; que sólo por el llanto del gran dios Kooch nacieron las aguas, y por sus suspiros, el viento, y por el Ãmpetu de su brazo, una chispa: el fuego, el Sol. Y hubo una isla en medio de un mar verde y allÃ, una vida, la primera de muchas otras. Y el mundo comenzó a